La belleza sin autoreflejo
- Nelson R.

- 18 jun
- 1 min de lectura
Ese fulgor gris
que nació tras un suspiro extenuado
iluminó la sombra de la oscuridad en huida.
Ahí fuera,
el otro fin de la mañana
implacablemente golpea
a la puerta,
pero no entra.
Las flores
llenan la habitación dormida
en la penumbra de su existencia.
Su aroma fresco
se disuelve en la indiferencia
de su propia belleza.
Pero ellas no saben
lo hermosas que son..




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