La vecina que riega las nubes
- Nelson R.

- 3 oct 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 4 oct 2025
La vecina que riega las nubes
sube al tejado con bata de cruces,
una regadera y su gato Luces.
Dice que si no hidrata las nubes,
la poesía se encoge
y el cielo le pone excusas.
Le manda WhatsApp a la luna
y pide que haya buena cobertura.
El wifi está algo cojo
y funciona según sus antojos.
Los vecinos dicen que está loca,
pero todos sonríen cuando la ven
bailando con moca.
Un día dejo la regadera en el tejado
y se fue a sembrar
arcoíris en otro lado.
Desdé entonces, los charcos
reflejan su legado
y los gatos la esperan desesperados.
Dicen que ahora vive en otro barrio,
con cuenta en Meetic y sin calendario.
Defrauda a Hacienda
con uñas de nube
y su vestido temerario
que asusta hasta los locos
del santuario.
Va de citas con hombres,
tiene gatos con boina
y todos suspiran cuando la ven…
rompiendo la rutina.
Se hizo influencer con rulos en el pelo
y enseña a la gente vivir sin modelo.
Se cuela en mansiones
con bata barata
y entra sin llave, cómo si fuera sensata.
Si nadie contesta, declara el tejado
y convierte el salón
en gasto autorizado.
Dice que ocupar es arte urbano
y que el alquiler es un
invento humano.
Empieza por casas
de gente importante
y si la ley tiene un hueco…
lo llama “me meto en seco”.
Entre nube y nube se lía con tres:
uno con lago, otro con pez,
y el tercero un go- go libanés
que le baila en tanga, y habla francés.
Y así todos viven felices,
compartiendo amor ...
y cenando con pizzas.




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