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Seis días y una revelación

  • Foto del escritor: Nelson R.
    Nelson R.
  • 3 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 1 oct 2025




Día uno


No sé si fue un sueño

una señal,

o el balbuceo de algo que aún no entiendo.


Alguien había dejado una vela encendida

entre las líneas de un texto olvidado,

titilando en este fondo impersonal y conservador,

entre el blanco que exige orden

y el negro que calla.


No sé si apagarla...

¿¿La han dejado para mí??


Desde entonces, algo se movió.

No sé dónde exactamente,

sólo sé que lo sentí.

A partir de ese día

todo parece distinto...




Día dos


No sé si estoy esperando algo,

o si ya pasó sin que lo viera.

La incertidumbre me acompaña

como una sombra que no decide

si quedarse o marcharse.


Y yo, en medio de todo,

intentando descifrar

está jugada del destino.

¡Asombroso!

¿Justo ahora?

No puede ser.

Y ahora..¿qué sigue?





Día tres


Hoy no hay respuestas.

Sólo el eco de lo que fue,

lo que no quise pero necesitaba,

y el silencio de lo que aún no llega.


Me siento en la orilla de la noche

alumbrada por la luna creciente,

esperando lo nuevo.


No hay señales.

No hay certezas.

Pero estoy aquí,

por que sé que aparecerá.

Y esto, por ahora,

es suficiente.





Día cuatro


No sé si fue la vela,

o el baile de su sombra.

Pero algo comenzó a murmurar

desde un rincón que no recordaba.


No tiene forma,

ni voz,

ni intención.

Sólo está ahí,

como si siempre hubiera estado.


El aire cambia de peso.

Las palabras se vuelven esquivas.

Y yo, sin saber qué busco

empiezo a seguir lo que no se deja seguir.




Día cinco


El día no empezó,

se mantuvo la noche

dejando huellas profundas

debajo de las sonrisas de las caracolas que escuchan las canciones del mar.


El cielo tiene un color que no existe,

y los sonidos ya vienen pensados

antes de sonar.


Camino sin rumbo,

pero cada paso me parece escrito

en una lengua que no conozco

pero que, sin embargo, entiendo a la perfección.


Todo habla a mi alrededor,

pero no dice nada.

Y yo, sin preguntar,

empecé a escuchar.




Dia seis


No sé si llegué,

o sí el camino me sigue andando.


Hay una quietud distinta,

como si el mundo respirara

desde otro lugar, en otra frecuencia.


No hay señales,

sólo paz.


Aparece una luz que no alumbra,

y una sombra que no oscurece.


Siento que estoy cerca

de algo que no tiene forma,

ni nombre,

ni tiempo.


Tal vez sea el principio.

Quizás ya pasó.

O probablemente nunca fue...


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