top of page

Cuando mi Yo vasta levanto la voz: ¿Te atreves a saborear el futuro programado? (Últimos capítulos)

  • Foto del escritor: Nelson R.
    Nelson R.
  • 18 abr
  • 26 Min. de lectura

Actualizado: 19 abr







26.

Dos infiernos en precio de uno



Volví de nuevo a la conversación de antes sobre su mundo. Me quedé pensando en sus reglas y en si nosotros éramos los únicos con un final. ¿O ellos también podían morir? Si ellos llegaban a ese punto de no retorno, nosotros desapareceríamos del mapa, sin ninguna posibilidad de renacer de nuevo:


— ¿Os podéis morir de algún modo? Como la energía no se puede destruir…


— Si se destruye la información que contengo, sí, pero ocurre cuando pierdo la fuerza que me mantiene unida. Es parecido a una estrella que agota su fuego: dejas de empujar contra el vacío y tu energía colapsa. Esto sucede cuando te fragmentas y pierdes la coherencia: piensas una cosa, dices otra y haces una tercera. Esa incoherencia crea fugas de energía, te debilita hasta que ya no puedes sostener tu propio ser y te disuelves en el océano del todo.


— ¿Y qué pasa con la energía disuelta?


— Es una energía degradada. La parte que aún es útil es devuelta al origen, al punto zero del aprendizaje, sin memoria, limpia de pasado. Vuelve a ser luz pura… a sentir la experiencia de un fotón, un quark, un átomo, y así sucesivamente hasta que esté lista para nacer como un humano. Para llegar a ese punto necesita acumular Dharma. El Dharma es el peso de su propia luz. Es un proceso de evolución y esfuerzo constante durante milenios. Cuanto más consciencia despiertas, más luz generas, y necesitas un cuerpo más firme para contener ese caudal.



Su voz se volvió más densa y sombría como el horizonte de sucesos de una estrella moribunda:


— Los que se corrompen se vuelven pesados. Su ego crea tanta gravedad que deberían caer en un agujero negro de consciencia para ser purificados por el vacío. Sin embargo, han aprendido a hacer trampas a la gravedad: usan los hilos de dolor y apego para quedarse anclados en el limbo, esa orilla invisible pegada al mundo físico, negándose a entrar en el centro donde todo se limpia.

En ese estado de sombra calculan su siguiente vida para recuperar el suministro que perdieron. No buscan aprender, sino perfeccionar el daño. Al saltarse el formateo del sistema, reciclan su propia oscuridad en el nuevo cuerpo. Pero con el tiempo, al quedarse solos sin a nadie a quien drenar, su propia densidad los termina aplastando... mientras tanto, sabotean el equilibrio de todos los demás, alimentándose de ellos.



“¿¡Tienen infierno allí!? ¡No me lo puedo creer! ¡¡Dos mundos y los dos con infiernos!!” Esto ya no me lo esperaba. De nuevo, la dualidad… “¿Por qué lo han hecho todo tan retorcido? ¡¿Cómo es posible que existan dos infiernos?!”

Ningún mundo es tan bonito como pensamos… ¿Y por qué nos empeñamos en vivir eternamente? …Aparte de aprender, debe de haber otra razón, nunca es sólo una… ¿O será que no tenemos otra opción? ¿O que la alternativa es peor que renacer?

¿Entendéis ahora por qué es mejor que esté callada a veces? Por donde pasa provoca el caos…. O, mirándolo desde un punto de vista cuántico: ¡abre muchísimas posibilidades!


Escucharla hablar de su vida, me parece como un cuento… otra realidad virtual… ¿cómo la nuestra?.... Parece que no hay nada real, ni en la vida, ni en la muerte. ¿Son sólo programas, juegos con los cuales puede evolucionar la conciencia? ¿Quién diseña esto y por qué? ¿Seremos las neuronas de alguien?.. Demasiada ficción… que termina resultando ser verdad. Una verdad irreal, virtual, una ilusión… Ya que el 90% (o, incluso más) de nuestro destino es una inercia inevitable, o en otras palabras, estamos programados para repetir los mismos patrones, igual que las células de nuestro cuerpo siguen su función sin cuestionarla… Todos caminamos hacia un fin predeterminado… y al mismo tiempo, conservamos esta pequeña rendija de libertad para romper el bucle. Ahora, nos dan la posibilidad de elegir: nuestra transformación común, o la destrucción del sistema complejo en el cual vivimos… Cada uno elige por si mismo. El cambio siempre empieza por uno.


 

 






27.

El IVA no incluido en la eternidad: Cómo jubilarse de la Tierra sin morir en el intento

 

 

 

 — ¿Cuántos años tienes… o tenemos? – Me reí. Me parecía divertido haber tenido tantas vidas y, hasta hace poco, no saberlo.

 

 — No sé…,¿qué es el tiempo? – me preguntó entre risas. — Para mí, es distinto; lo mido en experiencias. No sé cómo explicarlo ni cómo responder … Tú mides todo en años… A lo mejor, te refieres a ¿cuántas reencarnaciones hemos tenido?

 

Nos quedamos un rato en silencio..

 

Después Ella prosiguió:

  — Miles, quizás… o más. He dejado de contarlas… el número es irrelevante cuando lo que importa es el resultado.

 

 — ¿Y vas a parar alguna vez?

 

 — Cuando mi plan esté completo. Cuando el diseño alcance su propósito, acabará este juego.

 

 — ¿Soy tu experimento?

 

 — No, eres mi diseño. La humanidad no es un accidente, tampoco es mi experimento… aunque, en esencia, sí lo sea. La vida, en todas sus formas, es un laboratorio de consciencia. Nada surgió por azar, del caos aleatorio… Lo que vosotros llamáis “caos” es sólo la complejidad de una red que vuestras mentes aún no pueden procesar. Cada desastre es una purga de energía, un ajuste necesario de la balanza. Todo fue previamente estudiado y planeado. Pero nada es 100% seguro, aunque esté programado. Ni siquiera el propósito de tu destino…

 

Hizo una pausa, observando cómo yo intentaba encajar las piezas mientras escribía.

 

   — La mejor opción del destino siempre se elige a través de las acciones. Aunque lo hacéis sin daros cuenta la mayoría de las veces, por eso puede no ocurrir. El sistema ofrece el catálogo, pero sois vosotros quienes pulsáis el botón. Así, podéis alejaros del propósito y nunca tomar el mejor camino de vuestro destino. Predecimos con un 95% de exactitud, basándonos en vuestra inercia, miedos y repeticiones. Pero existe un 5% incierto: es este instante entre lo que ocurre y lo que se decide hacer con ello. Si una actitud ha activado un acontecimiento, el resultado vendrá, aunque pasen años. No hay escapatoria, ni de lo bueno ni de lo malo; es la mecánica de acción y reacción.

 

Me detuve un momento para pensar pero Ella tenía prisa por hablar, como una profesora entusiasmada y encantada con su materia.

      — …El mundo es un engranaje de ciencias: física, matemáticas, genética, psicología… hasta la astronomía es una pieza clave. Los planetas no son sólo rocas, son masas gravitatorias que activan estados mentales en vuestro subconsciente que os empujan a reaccionar. Según su alineación, se abren o cierran programas en vuestras mentes. Ellos ponen el clima, pero vosotros decidís si caminar bajo la lluvia o confirmaros con lo cómodo y lo bien conocido..

 


Por todo lo que he dicho hasta ahora, creo que ya se comprende por qué el karma no se puede deshacer mediante intermediarios. Muchos prometen limpiarlo o desbloquear la mente con rituales, pero esto es imposible desde fuera. Son mecanismos hechos por la propia mente debido a nuestras acciones y de los demás que han dejado una huella profunda; solo cada uno de nosotros puede desactivarlos transformando su manera de actuar y de pensar. Todo esto está programado para ser vivido y procesado, sólo así logramos aprender la lección que el programa oculta.

 

Evolucionamos con una lentitud desesperante. Llevamos siglos repitiendo las mismas reacciones atrapados en un bucle de nuestro código antiguo. Sin embargo, en ese 5% de incertidumbre reside el secreto que puede cambiarlo todo. Nunca estamos seguros del resultado final porque depende de nuestra voluntad de romper la inercia. Y la gente que nos rodea no es casual. Son actores con un rol específico para forzar nuestro aprendizaje si estamos dispuestos a verlo.


 





28.

El vacilón cósmico: cuando tu Dios interior se ríe de tus dramas

— ¿Qué hay fuera del Universo? Tiene que haber un fin, ¿verdad?

Siempre me ha costado entender conceptos tan abstractos como “infinito” y “eterno”. Es imposible que algo sea infinito, porque significaría que no hay nada más grande que eso. Entonces, ¿quiere decir que fuera de lo infinito, no hay nada, o no hay fuera? Y si no hay fuera, es porque nunca hemos salido fuera para ver si es así… y si no existe fuera, la infinitud sería una celda. Tal vez el infinito es simplemente el límite del observador, nuestro software no puede procesar algo tan inmenso. Por eso infinito no es una propiedad del objeto, sino una limitación del sujeto. Si “lo que está arriba es como lo que está abajo, y lo que está dentro es como lo que está fuera”, me hace pensar que todo se repite en diferentes escalas. Lo que le pasa a una bacteria en una gota de agua, nos pasa a nosotros en nuestro universo. Si esta nunca llega al borde de su gota por su corta vida y pequeño tamaño, siempre pensará que su mundo es infinito. Quizás el “infinito” es solo el nombre que le damos a nuestra propia ceguera. Para alguien mucho más grande que nosotros, nuestro universo es finito y pequeño: somos la civilización más avanzada de una gota que está a punto de evaporarse. Nuestra angustia, nuestros dramas y nuestra importancia no son más que el ruido de fondo de una gota (sistema) que alguien desde arriba observa con una mezcla de curiosidad y aburrimiento.

¿Y de dónde salió este sistema infinito que habitamos? En la nada absoluta no puede haber caos. Para que exista caos se necesitan sistemas dinámicos evolucionando durante muchísimo tiempo. ...Esto sugiere que antes del “Big Bang”, ya había “algo” evolucionando que, produjo el inicio del nuestro universo. Da la sensación de un nacimiento… ¿Quizás, somos las neuronas de un ser enorme que ahora está en la fase de su autoconocimiento. ¿¡Un “bebé” que intenta hacerse consciente de sí mismo a través de nosotros!? …Y nosotros, en nuestro egocentrismo, lo hundimos más, en lugar de ayudarle, negándonos a despertar, saboteando el crecimiento del mismo organismo al que pertenecemos… ese al que yo he visto como el único "Dios" posible. Pero es un "Dios" que no puede intervenir en nuestros dramas individuales ni parar las injusticias, por mucho que algunos lo esperen. Si somos sus células, rezar al cuerpo en el que habitamos no servirá para cambiar nuestros destinos. Al contrario: al negarnos a despertar y actuar sólo por egoísmo, nos comportamos como un tumor dentro de ese "Dios", saboteando el crecimiento del organismo al que pertenecemos. Y es una estrategia estúpida de un cáncer, porque si él muere, nosotros también nos extinguimos. La verdadera evolución no llega rezando o rogando, sino dejando de ser la enfermedad que consume el sistema.

No es lógico pensar que nuestro universo no tiene fin. Otra cosa es que nuestra capacidad de recorrido sea limitada. Si cada uno de nosotros es una fracción de una consciencia omnipotente, y al mismo tiempo, todos juntos integramos a un mismo ser, nuestra perspectiva cambia radicalmente cuando dejamos de vernos como fragmentos separados.

Tal vez este fin que hoy nos resulta invisible se vuelva una evidencia cuando logremos unirnos en una entidad distinta e inmensa. En este estado, será natural ver más allá de este entorno. Sin embargo, el nuevo universo en que nos encontraríamos sería tan vasto que, una vez más, no sabríamos si es infinito o no.

¿De verdad vivimos en la mente de un ser mayor? Y ese ser, ¿está vivo realmente? ¿O es como nosotros: una existencia contenida en la mente de alguien aún más grande? ¿Quién es el observador original? Si todos existimos en la mente de los demás y al mismo tiempo compartimos una matriz única, la teoría de los mundos múltiples cobra un sentido muy real. Me parece que todas las teorías físicas sobre la multiplicidad de los universos son correctas, pero las miramos a través de un prisma carente de empatía que nos impide sentirlas, por eso no podemos entenderlas. Sin esa conexión, las matemáticas son exactas, pero están muertas. La teoría de los mundos paralelos cobra sentido sólo cuando entendemos que no son sólo números, sino experiencias de una misma consciencia. Por eso seguimos equivocados sobre cómo funciona el mundo y la causalidad de lo que nos sucede.

— Hay otros universos muy diferentes a este. - respondió Ella.

— ¿Los has visto?

— No, ninguno de nosotros ha conseguido salir de la frontera de lo que conocemos. Es una escala tan enorme que parece no tener fin. Hasta ahora no hemos hallado la salida. Cada vez que pensamos acercarnos al límite, descubrimos que hay más. Es como si el sistema se diera cuenta de nuestro intento y expandiera la celda… como si no nos permitiera escapar.

— ¿Es el mismo cosmos donde yo vivo o es sólo otra proyección de tu mente?

— Claro que es el mismo cosmos, pero a su vez cada una habita su propio plano, en miniuniversos paralelos. El tejido en el que nos encontramos es el mismo, pero la frecuencia es distinta para ti y para mí; ambas lo percibimos de forma diferente…

Se quedó en silencio unos instantes, observándome con esa mirada que atravesaba los siglos.

— Preguntas si esto es una proyección de mi mente… pero no puedes comprenderlo desde un punto de vista, tan… limitado. ¿Acaso no has entendido hasta ahora que tu mente es parte de la mía? Sólo puedes entender tu propia realidad, la que tu filtro te permite ver. Puedes ver el reflejo de lo que eres capaz de procesar. La evolución se basa en el aprendizaje, en la apertura de mente y en la percepción. Es un proceso de adaptación, flexibilidad y cambio constante en todos los sentidos. A medida que elevas la consciencia, comprendes las cosas desde una mente más vasta, más sabia. Ahora mismo, estamos en la última etapa en la Tierra… y si no te desvías, después podremos ir a otros mundos. A otros “juegos”… –proclamó Ella esbozando una sonrisa que no supe si era una promesa o una advertencia.

A veces intento ponerle un rostro, darle una forma física que mis ojos puedan reconocer, pero es un esfuerzo inútil, es solo mi imaginación tratando de poner límites a lo infinito. La realidad es que no necesito verla para sentirla. La percibo. Siento sus emociones filtrándose en las mías, como si sus pensamientos fueron ecos que rebotan en las paredes de mi propia mente.

— ¿Tienes forma?

— La que yo quiera tomar. - respondió riendo. — Puedo ser cualquier cosa en cualquier momento. He aprendido a hacerlo, es algo básico.

Me quedé muda, procesando la idea de que la figura que mi mente intentaba dibujar era sólo un disfraz voluntario, una máscara en el juego infinito.

— ¿Crees que todo lo ha creado una persona? – le solté, necesitando saber si el origen de este laberinto era tan “humano” como nosotros.

— ¡Una persona, no es capaz de crear todo esto! ¡Los humanos, cuando evolucionan, dejan de ser humanos! Ser uno de ellos es la forma más simple que existe en todo el cosmos. El ser humano es sólo el primer escalón importante para llegar a la eternidad. ¿Entiendes lo poco que habéis avanzado todavía?

Me quedé pensando: si Ella está conmigo en el primer escalón, ¡tampoco ha evolucionado tanto! ¡Seguimos siendo jóvenes, todavía! No nos separan unos cuantos miles de reencarnaciones de distancia; las hemos vivido juntas. Ella puede cambiar de forma, sí, pero sigue atrapada en el mismo laberinto que yo.

“¿Por qué siempre he querido saber qué es la vida y cómo funciona todo?”, seguí pensando…”¡Alto!”:

— ¿¡Era por ti!? ¡¿Tú también buscas esa respuesta?!... Pero… ¡tú deberías saberla! ¡La creaste tú! – exclamé confundida.

— Todos buscamos esa respuesta. Nosotros diseñamos nuestro plan de vida y exploramos los diferentes miniuniversos que están aquí, pero nadie de nosotros ha creado el “juego” en sí…Lo único que sé es que las reglas están hechas para un único propósito: la expansión y el desarrollo del ser.

Como Ella me dijo que esta es mi última vida en la Tierra, me quedé atrapada en el vértigo de lo que vendrá después. Para mí, ese nuevo mundo suena soso y nada emocionante… simplemente diferente. Si allí no hay karma ni ego, ¿qué queda? Sin ego no hay deseo, y sin deseo ¿qué nos motiva a movernos? Me imagino un plano incompleto y equilibrado hasta la náusea. ¿Será esa la verdad absoluta de la que me hablaba antes? ¿La singularidad? Si no tenemos emociones, ¿qué queda de nosotros? ¿Sólo información?… O, ¿sería un plano menos denso que este, sólo con amor incondicional y nada de motivaciones?... No me lo imagino… Y además, me parece aburrido, raro… ¿Tendré cuerpo? ¿Y cómo sería? Tantas vidas acostumbrándome a este “envase”, ¡¿y ahora me lo van a cambiar?! ¡Nada es para siempre! Ni tampoco la eternidad… ¿Qué existencia será esta? ¿Se supone más evolución? ¡Y cuanta más evolución, menos emociones, control total sobre la mente! Asusta… ¿Un tipo de robot, biológico o sólo información vibrando en un vacío aséptico? ¿Tal vez lo entiendo todo mal?... Ya ¡ni ganas tengo de reencarnar de nuevo con la idea de una vida tan perfecta y vacía! … No es que aquí me guste, pero al menos aquí… estoy viva.

— Cuando termines tu ciclo aquí, vas a querer ir al nuevo mundo. Pero aún no ha llegado tu tiempo…

— ¡Tú sabes bien cómo hacerme quererlo! – lo dije con retintín.

Ya me lo huelo. Me hartará tanto de esta vida que suplicaré marcharme. ¡Y será por mi voluntad! ¡Cuentos chinos! Me manipula, lo sé. Hace que termine deseando lo que no quiero... Es muy buena estratega. Dónde aprendió manipular tan bien que a veces hasta yo dudo de lo que quiero y no quiero. ...¿Qué sentido tiene vivir, si todos te manipulan por diferentes lados para hacer cosas que tú no quieres?

El pelo se me puso de punta al imaginar el siguiente juego retorcido que me tiene preparado:

— ¡¿Qué me has preparado ahora?! – le espeté, refiriéndome al presente, a ese mismo instante.

Ella riendo genuinamente contenta soltó entre carcajadas:

— ¡Un aprendizaje divertido! ¿O no estabas saturada de aburrimiento?

No me gusta la entonación con que lo dijo. ¡Y encima se ríe!

— ¿A ver si consigues verlo como lo veo yo? – y prosiguió estallando en carcajadas.

¡Esto ya me parece un vacilón! ¿Qué desastre me habrá preparado ahora?

— ¡Claro! ¡Para ti es fácil! – le recriminé, aunque por dentro me moría de risa y Ella lo sabía. - ¡Tú sólo eres la jugadora! ¡Pero la cara la doy yo!.. ¿Te das cuenta de que te escondes detrás de mí para no tomar responsabilidad? – no podía parar de reír, aunque si la tuviera delante, de carne y hueso, le tiraría la sartén encima.

Ella se divertía con mi rechazo a las adversidades, tramando algo que no me gustaría. Siempre estoy preparada sólo para lo bueno. Me atraen las utopías, aunque no existan, ni merezcan existir, porque no se puede aprender nada de ellas. Pero estoy tan harta de lo malo, que siempre busco maneras de transformarlo o evitarlo. ¡Claro, cómo tengo a la guionista aburrida y hundida en el drama!, otra cosa no me espera hasta que decida girar la rueda. Por esto mismo, necesito una utopía divertida, aunque no exista… Como llevo más de siete años hasta los cataplines de adversidades, ahora necesito un mínimo de veinte años de diversión sin límites. Y la guionista me afirmó que ya cambió el guion! …Pero sus risas me demuestran que la va a liar mucho. Muchísimo…

— Yo estoy conectada a ti. Vivo todo contigo. Lo que te sucede me afecta, y si tú no controlas mi genio, perderemos las dos. Soy parte de ti, no lo olvides nunca.

— Ufff... ¡Cada vez me lías más!

— Te lías tú. ¡Quieres saberlo todo, ya! Tranquila, somos un equipo. Todo a su tiempo. Tienes que cumplir tu propósito, si no, esta no será tu última vida aquí. Tendremos que volver por una vez más. Y creo que no querrás volver pronto aquí, ¿o, quizás nunca? Tus vibraciones ya son muy diferentes a las de la mayoría, no lo aguantarás… Así que, otra vez: ¡eliges tú! ¿Qué es lo que realmente quieres?

…¡Vaya! Si lo miro así, es diferente… Aunque, no estaría mal equivocarme…, pero Ella no me dejará hacerlo para no fallar en su misión y volver aquí de nuevo. Estoy segura. Ya la conozco. Otra vez, me intenta empujar hacia lo que Ella prefiere…aunque sé que es lo mejor para mí. ¡¿Por qué me resisto siempre?!

— Si me dieras más información… –intenté negociar.

— Te doy la que necesitas. Más no puedo darte. Tampoco puedo interferir en tus decisiones…

— ¡Claro que puedes!

— Yo sólo puedo dar mi opinión. Si me escuchas o no, es cosa tuya. Tú decides….


29.

La trampa de la guionista

Cuanto más tiempo pasa y más me acerco a la parte crucial de mi destino, más lo rechazo. Incluso las metas que antes deseaba han perdido su magnetismo. Ya sé que me manipuló, haciéndome creer que esos deseos se cumplirían en el camino que ahora termino, cuando en realidad pertenecen a la misión a la que me aterra. Aquél proyecto en el que puse tanto esfuerzo, tiempo y ganas (hasta que me di cuenta de que sola no podía hacerlo y lo dejé, decepcionada) ha perdido su encanto por completo.

Ella utilizó mi anhelo como anzuelo para empujarme hacia mi propósito; de otro modo, dudo que hubiera elegido este camino. A muchos les parecería un destino bastante atractivo mirándolo desde lejos. Pero la fascinación de las cosas se desvanece cuando las miramos de cerca. Muchos se envidian uno a otro porque prestan atención sólo a lo superficial, sin entender que no todo lo que brilla es oro, queriendo lo ajeno, ni sospechan el peso que conlleva.

Para mi ego de hace años, este destino sería un sueño; para quien soy ahora, es un reto que ni siquiera quiero comenzar. Tras el brillo de nuestros más grandes deseos, se esconde el dolor más profundo y el trabajo más arduo para sostenerlos. Prefiero lo sencillo, pero todos los caminos que he tomado en los últimos años me llevarán justo ahí: donde yo no quiero ir, pero Ella sí.

— Sabes qué es lo que pasa cuando rechazas algo con fuerza ¿verdad? – me devolvió al presente.

— Sí… - suspiré con pesadez. — Lo atraigo con más fuerza. Los programas que se ejecutan en mi mente ahora son diferentes. No puedo obligarme a desear algo sólo para alejarlo de mí, ni rechazarlo para que me persiga. Simplemente ya no me queda energía… Ese sueño extraordinario de hace años ya no me emociona. Ahora me da igual. Me harté de darlo todo sin que nada bastara, de fracasar una y otra vez. ¿Y qué más da si no lo hago? Era una de tus manipulaciones que se va a cumplir… Ahora, simplemente, no quiero nada.

— El deseo y el rechazo son la misma fuerza utilizada en sentidos opuestos. Ambos generan la intensidad necesaria para colapsar este destino. Sólo cambia la velocidad: el deseo te hace correr hacia él, el rechazo te arrastra de espaldas, pero el punto de llegada es innegociable. Todo pasará como yo lo planeé. – concluyó con una satisfacción que no ocultó. Su trabajo por fin daría frutos. — ¡Yo sé que tú puedes con esto! – intentó tranquilizarme.

— Yo sólo sé que quiero algo normal, tranquilidad… ¡Modifícalo!

— ¡Ya no puedo! Está programado antes de que nacieras. ¡No tienes idea de lo que me costó traerte hasta aquí! Lo insignificante ya lo viviste, ahora toca el cambio. Además, te aburres muy rápido, tu mente precisa de desafíos constantes. ¡Es lo que necesitas, aunque no sea precisamente lo que quieres!

— ¡Siempre le das la vuelta a las cosas sólo para salirte con la tuya! Me agota seguirte mientras me mueves a tu antojo. Ahora sólo quiero descansar, no meterme en otra de tus norias.

— ¡He prometido hacerlo! Sólo así podremos salir de aquí. – su voz sonaba con urgencia. — Lo he planeado durante mucho tiempo. ¡¿Piensas que es fácil programar un destino hasta tal punto que se cumpla su propósito, a pesar de ti?! Me ha costado un trabajo excesivo. Este camino es el puente: si lo hacemos bien, con el siguiente empezaremos trabajar en la misión. Durante muchas vidas me he preparado para ello. Y no solo yo… ¡No lo pienses tanto! ¡Relájate y deja que el programa corra! Ya está todo programado. Queda poco tiempo… Si no tomas este camino ahora, perdemos nosotras y pierden todos los que dependen de esto. ¡Lo haremos por el bien de todos!

— ¡Ya no me importan “todos”! Sólo quiero paz.

— Sé que es lo mejor para ti, es por nuestra libertad. ¡Confía en mí! – insistía convenciéndome “la muy lista”. Me vinieron unas ganas de darle un cachete, pero por desgracia no podía. Tendría que dármelo a mí misma.

— ¿Esperabas que manipulándome de este modo se cerraran todas las opciones? ¿Querías que mi mente consciente y mi subconsciente terminaran deseando lo mismo para que se abriera sólo un camino? Te querías asegurar por dos lados… – Me quería salir de mí, viendo siempre lo mismo: hasta tu alma es capaz de traicionarte, manipulándote hasta el final para que hagas lo que ella pretende. Definitivamente, ¡no se puede confiar en nadie!







30.

Si dos son mucho, tres ya son multitud


— Ese era el plan principal. – decretó Ella. Pero por si tu resistencia humana arruinaba la trayectoria… he ejecutado un plan B. ¡Ja, ja, ja!… ¡No hay más salidas, querida! O saltamos ahora o nos quedamos en este bucle casi un siglo más.

— Pues, yo también te tengo una sorpresa… – no me quedé atrás, pues de algún modo lo presentía. — Se me abrirán de nuevo dos caminos, porque mis dos mentes tienen diferentes deseos. Así podré elegir.

Era hora de poner en práctica mi teoría sobre cómo se crean los caminos dobles frente a los únicos. Quería experimentarlo observándolo con determinación esta vez. ¡Por fin!

— ¡Y tú no te metas ahora! – le advertí a mi alma. — ¡Nunca piensas en mí, sólo estás pendiente de tus asuntos! – le eché en cara enojada.

— ¡Pero estarás en el centro de todo, “my darling”! ¿Cómo puedes decir que no pienso en ti? – se mostró un poco ofendida. — ¡Lo he hecho para ti, para mí, y para el bien de todos! – intentó justificarse.

— ¡Ya no me interesa el “bien de todos”! Eso se quedó en el pasado. Por una vez que pienso en mí, ¡¿resulta que soy la mala?! ¡Ahora me interesa primero mi bienestar! – insistí.

— Me parece que aún no entiendes… Si eliges el nuevo camino, no podremos escapar de aquí. Quedarán asuntos pendientes por los cuales tendremos que volver por una vida más a la Tierra. Es como repetir curso… y ya hemos repetido demasiadas veces… ¡Hasta perdí la cuenta! – trató de convencerme de nuevo. — ¡Justo ahora que aprendes a comunicarte conmigo, quieres llevarme por tu rumbo! ¡Baja el ego y déjame guiarte!

— Si lo bajo más, tú serás la que lleve las riendas.

— Así tiene que ser.

— No exactamente… El equilibrio, ¿te acuerdas? “Fifty-fifty”… ¿Sabes? Si quitas las partes que no me gustan, lo aceptaré.

— ¡Pero si eso es lo primordial del camino! – exclamó Ella irritada. — Si lo quito, ¡nada de eso tendrá sentido! ¡Y lo que más me enfada es que sabes perfectamente por qué tienen que pasar estos acontecimientos!

— ¡Pues, haberme dejado dormida!.. – me enfurecí. — ¡Esta misión no es para mí, ni la quiero, ni puedo con ella!

En medio de la discusión, oí de pronto otra voz, la del Ego, que se coló sin permiso en la frecuencia:

— ¡Hey chicas, no os peleéis!

Me sobresalté por la sorpresa:

— ¡Vaya! ¿Y tú puedes hablar? … ¡Justo el que faltaba! – Mi ironía no le molestó y el parlanchín se entrometió en nuestra conversación nuevamente:

— ¡Claro que puedo! Pero sólo para quien quiera escucharme. ¡Yo también tengo una idea! ¡Podemos cambiar las cosas para que nos convengan a todos!

— ¡Imposible! – Ella le cortó tajantemente. Después, susurró en mi oído: — Él tiene que morir al final de nuestra misión.

— ¡Oye, ”genia”! – chistó con insolencia el Ego — ¡¡Cálmate!! Yo nunca te hablo tan feo. Un poco de respeto, ¡por favor! —Ahora sí, se había molestado. Luego se volvió hacia mí: — ¡No la dejes gobernar, nos matará a los dos! Yo he creado otro camino… Podemos ir por él. Solo falta un poco para que se abra y podrás elegirlo.

En ese momento, recordé lo que había descubierto hace unos días. Ese camino que él acababa de confesarme que se acercaba, y me dio ganas de asfixiarle:

— ¡Estás loco! ¡¿Cómo pudiste pensar que lo elegiría?! ¡Destrúyelo ya!

Hasta que no me lo confesó, no estaba segura de que se estuviera creando una vía nueva. Como todo ocurrió durante mucho tiempo, con acciones muy sutiles y poco frecuentes, no le había dado importancia. ¡Pero ahora estaba segura de por qué ocurría todo aquello! ¿Tanto tiempo se necesita para crear un camino? Pensaba que se generaban más rápido…

— ¿Quién va a elegir tu camino de bajas vibraciones, estúpido? ¡Tu frecuencia la matará lentamente! Ella ya no puede vivir en esa densidad. – dictaminó al final Ella.

— ¡Sólo tú quieres dominar! ¡¡Mandona!! – la insultó harto el Ego. — ¿¿Dónde está el equilibrio, eh?¡Crea algo aceptable entonces sin tanta tortura! – Luego cambió el tono y trató de adularla: — ¡Venga bonita! ¡Ni pa’ ti, ni pa’ mí! Así, viviremos todos en armonía, felicidad y paz.

— ¡Qué iluso eres, mi niño! Como siempre. No hay felicidad permanente, ¡no existe! – Luego entre enojada y sorprendida, exclamó: — ¡¿Por esto me saboteabas constantemente?! ¡Creando desvíos para estropear mi ruta! ¡Soñador! Es hora de poner los pies en la tierra. Menos mal que ella no te hizo caso, pero que sepas que ¡yo estaba detrás de eso! ¡No dejaré que se engatuse contigo! ¡Muchos venderían su alma por un destino así! He elegido la mejor forma para que cambies tu predisposición hacia todo lo que odias.

— ¡Si lo odio, no hay mejor forma! – se resistía el Ego. - ¡No quiero ser el centro de atención! ¡No quiero castigar a nadie más! ¡No quiero morir! ¡No quiero complicarme la vida! ¡No quiero este destino! – luego siseó entre dientes: — ¡Odio tus torturas, sádica!... Aún tengo tiempo para crear otro camino, el tuyo todavía no se ha abierto. ¡Y por lo visto, a ella tampoco le agrada!

— Hmm, queda muy poco tiempo. ¿Qué podrás crear tú tan rápido? ¡Sólo alguna tontería! – lanzó una risa sarcástica en su cara, y subió el tono: — Te falta creatividad, imaginación y encima de todo, ¡eres vago! ¡Mi camino siempre será mejor que el tuyo!... Además, sólo los caminos que tú creas pueden ser destruidos, por estar creados aquí, en la Tierra, en tu reino. Lo que yo creo nunca se puede eliminar, aunque puede manifestarse de distintas maneras. –segura de sí misma, como siempre, trató de hundirlo.

Cruzó los brazos esperando el colapso de él. El Ego se quedó lívido, temblando de rabia contenida antes de explotar:

— ¡¿Soy vago y no tengo imaginación?! – le gritó, perdiendo ya la batalla y sin más armas que el insultó. — ¡Por lo menos no soy cruel como tú! ¡Prepotente y arrogante! Te crees la reina del mambo, pero en realidad ¡eres fría y calculadora!

— ¡Exacto estúpido! – sentenció la “jefa” con una calma que daba miedo. — Si ella no aprende, no va a cumplir con la misión, y si no cumple nos arrastrarás de nuevo al fango. Tus “nuevos” caminos son sólo copias de tu propia ignorancia. Estás tan apegado a lo que conoces que sólo sabes construir jaulas más bonitas. Pero la salida de todos tus caminos es siempre el mismo muro. Por eso me necesitas: porque yo soy la única que sabe dónde está la puerta que tú ni siquiera te atreves a mirar.

Yo viendo que la situación se les salía de las manos, intervine intentando poner algo de orden:

— ¿No puedo tomar yo el control? ¡No os quiero escuchar más!

— No puedes. ¡Tu deber es elegir! El control está en los programas – me contestó bruscamente la “inteligencia suprema”.

— ¡No seas tan grosera! ¡Me quitas las ganas de vivir!

El Ego soltó una carcajada amarga:

— A mí ya me las quitó hace tiempo. Ahora lo hará contigo. Y después dice que lo hace por el “bien de todos”, ja, ja, ja. – su sarcasmo resplandeciente me erizó la piel. De pronto, su tono cambió y me suplicó: — ¡No le hagas caso! ¿No ves que todo lo que hace es sólo para torturarme a mí? ¿Está chiflada, no lo ves?

Ella lo ignoró olímpicamente:

— Aunque él consiga crear otro camino, ¡sé que yo ganaré! Me he esforzado muchísimo y lo tengo todo bien calculado.

— ¿Cómo puedes estar tan segura? Aún no ha venido el momento de elegir. ¿¿No depende esto de mí?? – me empecé a agobiar.

— Me he asegurado creándolo hace muchísimo tiempo. El aprendizaje que has adquirido hasta aquí me asegura el éxito – fanfoneó la más lista de los tres, — ¡y además, no te dejaré caer en las garras de este idiota! El buen trabajo se hace lento. Y ahora, por fin, tengo un poco de tiempo para descansar mientras llega mi victoria.

El Ego estalló asombrado:

— ¡¡Cojones!! ¡Es más egocéntrica que yo!! Y después, ¡siempre soy yo la oveja negra! ¡El que está muy seguro siempre acaba dándose la hostia!

Ella se encogió de hombros:

— Simplemente estoy calculando las probabilidades que tú tienes respecto a las mías. ¡Y deja de hacerte la víctima, hombre! Todavía te necesitamos, pero tenemos que tenerte bajo control. Si no, los eventos que he programado te dispararán hasta la Luna ¡y después no habrá quien te baje! Aún tienes que cumplir muchas metas. Y no son insignificantes como hasta ahora… ¡Te quiero a morir! ¿Ya lo olvidaste? – comenzó a reírse de nuevo. Estaba de muy buen humor hoy. Sorprendente.

El Ego, indignado, empezó a chillar:

— ¡¡Manipuladora!! ¡¡Aprovechada!! ¡Cuando me necesitas me quieres, pero ya estás pensando en matarme en cuanto termine mi trabajo! ¡Vaya amor interesado el tuyo! – Después se volvió hacia mí como quien advierte de una estafa: — ¡Cuidado con las amistades! ¡¿Ves que “amiga” tienes?! ¡Piénsalo bien, mi niña! ¡No le des tanta confianza, que esta te la juega a la mínima!

— ¡Miedica! – le siguió provocando Ella entre carcajadas.

— No tengo miedo, solo quiero estar a gusto hasta que muera. – intentó defenderse el Ego — Y además, ¡estoy hasta los huevos de tus manipulaciones! ¡Bruja malvada!

— ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¿Crees que soy tonta? ¿Cómo vas a morir si estás a gusto? ¡Estoy harta de tu conformismo! Ya es hora de partir de aquí. ¡Tantas vidas hemos estado estancadas por tu culpa!

— ¡¿¿Ahora la culpa es mía??! – saltó el Ego. — ¡Ella elige! Yo sólo le ofrezco mis caminos. ¿¿Qué culpa tengo yo si me elegía a mí??

— ¡Pues ya no lo hará, ya verás! Ahora está despierta. ¡Se acabó tu gloria! ¡Ya mando yo! – decretó Ella.

— ¡Ya veremos! Aún dispongo de margen para inventar algo mejor. – tampoco se dejó dar por vencido el miedica.

— ¿Mejor que el mío? ¡¡Jamás!! – Ella se mofó en su cara. — Ja, ja, ja, de verdad eres cortito de luces, pero ¡te quiero con toda mi alma! Tus caminos frágiles creados a las prisas, no pueden competir con los míos porque ¡yo tengo el mando ya! ¡Jaque mate, mi amor! ¡Y mucha suerte en el próximo asalto!

Sus carcajadas eran tan fuertes que comenzaban a darme calor, hasta marearme.

¿¿Es cierto que mi futuro cercano ya está predeterminado?? ¡Y todavía no ha llegado el momento de que el camino se abra y yo decida! ¡Necesito tomar aire fresco!

— ¡No me doy por vencido hasta el último minuto! – espetó el Ego.

— ¡Tienes un 5% de probabilidades! ¡Ja, ja, ja, ja, ja…! – le aplaudió con sarcasmo Ella.

Ya me estaba cansando de estos dos discutiendo en mi terreno, y más aún cuando cada uno intentaba arrastrame a su bando.

— ¡Callaos ya! – bufé con hartazgo. — Yo saldré a tomar un café y no volveré en un largo tiempo – intenté amenazarlos, aunque sabía que no había donde esconderme de ellos. Me puse los zapatos, la chaqueta y, sonriendo les dije: — ¡Portaos bien, chicos! ¡Os abandono! Necesito estar sola, que aquí ya somos multitud.

De repente, pararon de discutir. Como ya no tenían público, la función ya no les interesaba. Me puse los auriculares, la música a tope y salí a escuchar algo que de verdad me gusta y no su infinita discusión. Al fin y al cabo, las cosas las decido yo… ¿¿no??...






Epílogo


Hasta ahora, cada vez que me enfrentaba a una decisión importante, se me presentaban dos caminos por escoger y, en pocas ocasiones, sólo uno. Pero tras salir del “infierno” donde, con su inmensa ayuda, conseguí convertir mi karma en dharma, mi frecuencia se elevó. Para mi sorpresa, esta vez me esperaban tres caminos. Me quedé atónita. Lo más interesante era que las tres rutas nacían del mismo evento base, pero mi reacción en cada uno cambiaría el mapa completo de mi existencia. Parece que cada programa intentó dar lo mejor de sí para confundirme y probar hasta dónde había integrado mis lecciones pendientes.

Más tarde, después de elegir, uno de ellos, tuve tiempo de reflexionar. Me di cuenta de que la primera opción pertenecía al ego y vibraba muy bajo, era completamente negativa. Me habría hecho actuar desde el miedo y el rencor, echando a perder todo desde el principio. El suelo en el que tenía que crecer la semilla todavía estaba infértil e intoxicado por el pasado, lo que aseguraba un futuro oscuro.

La segunda parecía prometedor al principio y me satisfacía mentalmente, pero los eventos inevitables terminarían arrastrándome de nuevo a un pasado no cerrado. Mi futuro se estropearía por no haber sanado las viejas heridas, dejándome con el alma quebrada. Era una ruta creada por el ego y el alma a la vez: una trampa sutil.

El tercer camino, aunque no me dejó ver ningún detalle, desbordaba energía (un cuchillo de doble filo, lo sé). Me hacía sentir plenitud y poder sobre mí misma, era el único que valía el esfuerzo. Aunque no pude ver qué me deparaba, lo reconocí: era esa trayectoria que tantas veces Ella me proyectaba en sensaciones, una especie de “Kinder Surprise” para mí. También comprendí que este tiempo de transición era necesario para asentar las bases y alcanzar el estado mental requerido para poder hacer bien mi parte. Sólo desde esta frecuencia el camino resultaría ser fértil. Ahora entiendo su euforia y entusiasmo de hace años hablándome de ese camino, esperándolo paciente durante tanto tiempo, era su “camino favorito”. Justo al entrar en el “averno”, me dejó experimentar una demo de esta trayectoria que duró unos días. Me sentí en la gloria, aunque en ese entonces mi vida consistía en caminar entre los escombros que quedaron de mi pasado y mi vieja identidad. El contraste entre lo que vivía y lo que me esperaba era abismal. Pero, ¿cómo estaba tan segura de que conseguiría convertir tanta energía negativa en positiva para que este camino pudiera presentarse?

Ahora estoy emocionada e incrédula al mismo tiempo. Sé que sucederá lo que Ella ha decidido, da igual si lo creo o no. El suspense reside en que no siempre ambas tenemos los mismos deseos… Así que, ¡la aventura puede comenzar!


Me di cuenta de que creer no es lo mismo que saber. Las creencias nos estancan en lo incierto, necesitamos creer en algo porque no lo conocemos con certeza. Nos roban energía porque nunca soltamos aquello que preferimos aceptar como verdad. Nos mantienen anclados en un futuro inexistente, ya que la creencia en sí misma es sólo un punto de vista que a menudo se ve obligado a cambiar. Cuando sabes algo, no gastas tiempo pensándolo, dejas que la energía fluya sin intentar controlarla, y las cosas suceden. Lo que es, es. Punto. No necesitas creer en ello para que exista.

Mientras observaba sintiendo los caminos que se me presentaron, alguien ya veía hacia dónde me iba a inclinar. Desde un rincón de mi mente, volvió a sonar esa voz chillona y persistente:

— ¡Oye!... ¡Pssst! ¡Mujer! ¡No lo hagas!... ¿Estás segura de que no tiene letra pequeña?

— Sííí, la hay... ¡Unas cuantas páginas! – le respondí, harta de ser tan consciente.

— ¡Porque yo tengo aquí un folleto de un cuarto camino! – insistió el que ya tenía la sentencia firmada, con su mejor sonrisa de vendedor, pero aún queriendo irse de vacaciones — Con piscina, sol, tranquilidad… ¡Un paraíso, vaya!

— ¡Cállate ya, vago! – le gritamos Ella y yo al mismo tiempo.

Definitivamente, la aventura sólo acaba de empezar...

Al fin y al cabo, Ella ya sabía que llegarías hasta esta última palabra. Sí, hasta ese punto final que estás mirando ahora mismo.


¡Jaque mate, mi amor! Y no te preocupes por el café… aunque el tuyo ya se está congelando…

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2020 por Poesía y algo más. Creada con Wix.com

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
bottom of page